La higiene oral de nuestros niños.

Son tantas las cosas que un bebé necesita y tantos los detalles a cuidar, que con razón pudieramos olvidar alguno de ellos. No nos confundamos al pensar que porque los bebés nacen sin dientes, no debemos detenernos e higienizar su boquita. ¡Error! la higiene oral es de suma importancia y debe iniciar desde el nacimiento.

La salud empieza por la boca, tanto por lo que ingerimos como por la limpieza oral. Así que les recomiendo incluir en la rutina de baño diaria, higienizar las boquitas de nuestros bebés de acuerdo a su edad.

Limpieza Oral de los Recién Nacidos hasta aproximadamente los Seis Meses

Desde que el bebé nace es importante limpiar su boquita todos los días. Para que no se olvide, recomiendo que sea parte de la rutina del baño, antes o después de bañarlos; (Estaré escribiendo algunos tips para bañar a los bebés en otro post). Para los primeros meses de vida, cuando aún no tienen dientes, podemos hacerlo con nuestros dedos, cubriendo con una gasita suave. No con algodón, pues el mismo suele botar pelusas y es peligroso si el bebé las traga.

Necesitaremos: gasa suave, agua potable a temperatura ambiente o pañitos húmedos especiales para higiene bucal. En el mercado existen unos pañitos húmedos para estos fines, «tooth tissues», pero la gasa funciona muy bien y es mucho más económica.

¿Cómo limpiar sus boquitas?

Tomamos nuestro dedo índice y cubrimos con una gasita suave (en el mercado las hay de varios tipos). Probemos nosotros antes de elegir una para el bebé. Si es áspera, desechemos y encontremos una suave. Humedezcamos la gasa con agua potable a temperatura ambiente y entremos el dedo en la boquita del bebé; frotemos suavemente contra sus encías, las de abajo y las superiores, su lengua y paladar. Los bebés suelen tener la lengua blanca debido a la leche. Prestemos especial atención a esa parte.

Si hacemos esto diariamente, ayudaremos a eliminar los residuos blanquecinos de la leche materna o fórmula, disminuyendo residuos y microbios, y evitaremos posibles infecciones.

Algunos indicios de que le saldrán próximamente los dientes al bebé son:

  •  aumenta la cantidad de saliva (‘babea’ mucho);
  • tiende a llevarse todo a la boca;
  • siente molestias en las encías;
  • se torna irritable, algunas veces mostrando inapetencia;
  • puede aumentar su temperatura corporal, sobre todo en la cabecita; febril;
  • pueden salir erupciones en la piel;
  • a veces les da diarrea.

Son momentos incómodos para el bebé y para los padres, pues uno se angustia. Pero es totalmente normal y pasará… (consulta tu pediatra, pero con acetaminofén para el dolorcito y gotitas anestésicas para las encías se resuelve el tema..) Al salir sus primeros dientes, normalmente en la encía inferior, debemos modificar la rutina de limpieza oral.

Cuando ya tienen dientes…

Necesitaremos: un cepillo de cerdas muy suaves y de un tamaño adecuado para sus boquitas; pasta dental de entrenamiento, sin azúcar, sin sabores artificiales y sin fluoruro, («Training Toothpaste»), agua potable a temperatura ambiente, para enjuagar el cepillito.

 Al salir los primeros dientes podemos introducir el cepillo dental, de acuerdo a la edad. Los venden de 0-2 años, de 2-4 años etc. Siempre compremos los que dicen «extra suave»,  pues las cerdas pueden lastimar sus encías. El cepillado debe hacerse con pasta dental de entrenamiento, solo un poquito. A esta corta edad no utilizo agua, pues esas pastas están formuladas para que la puedan tragar.

Hagamos movimientos continuos y suaves, los dientes de abajo, hacia arriba y los de arriba hacia abajo. Cuando tengan muelas, en movimientos circulares. No olvidemos cepillar muy suavemente su lengüita.

Para que el bebé nos deje hacerlo, entretengámoslo con algo. Puede ser con otro cepillo para que «ellos» lo hagan también. Vienen unos de goma para rascar sus encías. Esos son ideales para dárselos a ellos. Cepillarlos frente al espejo, para que ellos vean lo que pasa, ayuda. No tratemos de hacer de esta actividad diaria algo incómodo, pues crearemos mala disposición. Debe ser algo divertido y que el niño disfrute, pues tendrá que hacerlo todos los días por el resto de su vida.

Como siempre, recomiendo hablarle al bebé. Así facilitamos las tareas y aunque no lo creamos, ayuda a integrarlos y a calmarlos.

Tratemos de no lastimar al bebé al cepillarlos pues pueden salirles  llaguitas, úlceras o aftas en el área lastimada.

Visitas al Odontopediatra

A los dos años de vida, nuestros niños deben tener 20 dientes y es buena edad para su primera visita al odontólogo. Es mejor llevarlos a un odontopediatra, pues especialistas al fin, suelen tener métodos y tácticas para no traumatizar a los niños con las visitas al dentista. En esta primera visita un buen odontopediatra buscará ganar la confianza del niño y si el niño se muestra listo y cooperador, pudiera practicarle una limpieza y aplicación de flúor.

Si el niño se encuentra muy nervioso (pero depende muchísimo del enfoque que nosotros le demos al tema, vendámoslo como algo divertido), es preferible que no le trabajen y dejarlo para otra visita. Claro, dentro de los límites que entendamos, conocemos nuestros hijos y sabemos cuándo es manipulación y cuándo es miedo real. Manejemos la situación. Negociemos.

Recambio Dentario (mudar los dientes)

El recambio dentario empieza alrededor de la edad de 6 años y usualmente salen los primeros molares permanentes (no se mudan) que son la guía de oclusión (guían los demás dientes). En ocasiones los dientes de leche no se flojan y les salen los dientes permanentes con el de leche en boca. En estos casos debemos llevar al niño al odontopediatra para proceder a sacarle el diente de leche.

Tips para tener dientes y bocas sanas:

  • cambiar el cepillo cada tres meses o al ver las cerdas maltratadas;
  • visitar al dentista una o dos veces al año;
  • no agregar azúcar o endulzantes a los jugos, leche o compota de frutas y evitar la ingesta de dulces, sustituyendo por frutas;
  • no dejar el biberón al niño en la boca una vez termine de tomar el líquido, ya que esto puede provocar caries (caries rampantes de biberón);
  • Tratar de evitar que el niño se chupe el dedo o use bobo, pues pueden provocar malformaciones dentarias y óseas. Si ya tienen el hábito, tratar al menos de que sus manos estén lo más limpias posibles;
  • En caso de traumas (por caídas) sufridas en los dientes, llevar al niño al odontólogo inmediatamente. Si se les cae una pieza dental, se puede llevar la pieza odontólogo en un envase con leche y muy probablemente puedan ferulizar (pegarla). Poner hielo en el golpe, para evitar sangrado excesivo y ayudar a bajar la hinchazón.
  • Tengamos para casos de emergencias, siempre en nuestros celulares o en la cartera, los números de contactos de pediatras, odontólogos y cirujanos pediátricos.

Empecemos las rutinas de limpieza bucal con amor y paciencia, de una manera entretenida, con juegos y canciones. Cepillemos al menos dos veces al día (en las mañanas y ante de dormir). Las de la noche son las más importantes. Ir enseñando al niño a cepillarse poco a poco e ir creándole conciencia de la importancia del cepillado, guiando con el ejemplo. Que el niño nos vea hacerlo.

Puede ser sacrificado, pero como toda rutina, luego se vuelve algo natural. Casi todas las enfermedades se pueden prevenir con una buena higiene oral. La salud empieza en la boca. Tener dientes blancos y sanos solo se puede lograr Un día a la vez..

(Agradezco a mi mamá, quien es odontóloga, aunque no lo practicó mucho, por ser mamá a tiempo completo, por ayudarme a escribir este post y a mis tres tías, todas odontólogas, por recordarle algunas informaciones importantes sobre este tema).

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