El Privilegio de Ser Padre

Hoy iniciamos una sección del blog que he estado añorando, «Mis Amig@s Opinan», en la cual otras madres, padres, abuelos, abuelas, tíos, tías, profesores y todos quienes quieran compartir alguna experiencia relacionada al excitante mundo de criar niños, tengan un espacio para hacerlo.

Inaugura la sección un papá! Es dominicano, de padres chinos, vive en Hungría, profesor de la Universidad de Pécs y es padre de tres. En conmemoración al recién pasado Día de los Padres, disfrutemos algunas de sus vivencias, por medio de la cual conmemoramos y exaltamos a los papás, quienes cada día más se involucran en la tarea de criar a nuestros hijos Un día a la vez…

«A diferencia de la RD que celebró el Día del Padre el domingo 27 de julio, en Hungría, país donde vivo desde hace más de tres décadas, lo celebra el tercer domingo de junio. Aunque, y en honor a la verdad, esta celebración no tiene la fuerza y la simbología del Día de las Madres (que en Hungría se celebra el primer domingo de mayo).

De más está intentar explicar ambas celebraciones, porque, y a pesar de seguir el consejo de Vasili Alexándrovich Sujomlinski (1918-1970), pedagogo ucraniano quien escribió que “padre no es quien engendra, sino quien educa”, a pesar de haber cumplido a cabalidad mi papel de papá, de ser un padre “ponepañales” (de textil), de participar en la educación de mis hijos, reconozco que “madre sólo hay una” y que es muy difícil, sino imposible, reemplazarlas. Al menos en mi caso particular, aunque existan sus excepciones, como es el caso de mi ex-vecino (al que llamaremos) “D”, a quien su esposa abandonara, dejándole también las dos hijas del matrimonio que contaban entonces con la misma edad que mis dos hijos mayores: unos 10 años la mayor, unos 8 años la menor. “D” las llevaba al colegio, las ayudaba en sus tareas, cocinaba, hacía la compra, lavaba, planchaba, limpiaba la casa, etc. En una palabra, “D” fue padre y madre para sus dos hijas, quienes hoy día son ya dos adultas. Muchas veces nos encontrábamos con él cuando bajábamos al jardín frente a nuestros apartamentos y donde nuestros hijos jugaban sea haciendo castillos de arena, montando columpio y/o bicicletas. La mayoría de las madres allí presentes nos veían con muy buenos ojos.

No habré sido un padre perfecto, ahora tampoco lo soy cuando mis dos hijos mayores son ya dos adultos (25 y 23 años, respectivamente; la menor, 12 años), pero sí tengo la satisfacción de haber intentado ser lo mejor posible. Precisamente unos días atrás recibí de mi hijo mayor este mensaje, el cual me llenó de alegría, porque a él (como a mis otros hijos) le(s) agradezco haberme dado el privilegio de ser papá.

-Post this if your DAD is or was a hard working man and has helped, supported you as much as he could at the time, no matter how good or bad you were, and is just THE BEST DAD EVER!-

Hoy día, tras muchos años transcurridos, recuerdo con alegría aquellos primeros momentos de incertidumbre causados por la inexperiencia. ¡Cómo olvidar el temor de no saber cómo tomar a mi primer hijo y darle su primer baño! Temía lastimarlo al tomarlo en mis manos. Su madre, con su instinto maternal, aprendió inmediatamente. ¡Cuántas horas practicando cómo poner los pañales de textil! (Entonces eran los recomendados.) Igual indecisión para saber si el biberón estaba en su punto, ni muy caliente, ni muy frío. Una vez quedamos en casa mi hijo mayor y yo al tener mi esposa que ir al hospital por ciertas incomodidades del segundo embarazo. Recuerdo los despertares para prepararle el desayuno, vestirlo y prepararme yo mismo para ir al trabajo. Luego, tras el trabajo ir a la guardería a recogerlo, jugar y ponerlo a dormir. Mi hijo entonces apenas sabía algunas palabras… y todas en español. Si tenía sed decía “agua”, si tenía hambre decía “pan”, así que tuve que hacer un pequeño vocabulario español-húngaro para las pedagogas de la guardería para que pudieran entender a mi hijo. Genial!

Ya luego los vi crecer, ir al colegio, seguir sus estudios en la secundaria, sus aventuras y primeros amores hasta que llegó el día en que marcharon de casa, el mayor, precisamente con 19 años, los mismos que yo tenía al salir de la RD. Sin darme cuenta se hicieron adultos.

En conmemoración al recién pasado Día del Padre en la RD, les doy las gracias por haberme dado la posibilidad de ser papá.

 Pécs (Hungría), Julio de 2014.»

Imagen tomada de Google Images. 

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