médico pediatra

Seleccionar un buen pediatra, vital!

Una tarde de diciembre, me encontraba en la casa. De esos días en que las oficinas están en todo menos trabajo, las calles complicadas, en víspera de Navidad. Estaba a pocas semanas de dar a luz, así que ya no debía estar saliendo a menos que fuera «estrictamente necesario».  Me encontraba pensando lejos… no recuerdo qué, sabrá Dios… tantas cosas que le pasan a una por la mente cuando no hay mucho que se pueda hacer, más que esperar. Me interrumpió el pensamiento una llamada al celular.  «Aló?«, me habló una voz familiar, pero no tan conocida.. Te habla el Dr. Fulano de Tal, te llamo pues recuerdo que estás cerca de tu fecha de parto y estoy en Europa, pero no te preocupes, vuelvo en unos días, ya hablé con tu ginecólogo y estamos pendientes para tu parto»… 

Sorprendida, terminé la conversación dándole las gracias por la gentileza de su llamada. A eso le llamo servicio al cliente! Bueno, en este caso, al paciente. Este doctor no me conocía, no fui con recomendaciones especiales, simplemente fue uno de los que visité en mi búsqueda de pediatra hacía unos meses atrás. Así empezó nuestra relación. Hoy día, cuatro años y pico más tarde, es una persona a quien aprecio inmensamente. Ha estado con nosotros en los «peores» momentos,  a tan solo una llamada o un whatsapp de distancia.

Ojalá tus hijos sean como los nuestros, que nunca han tenido situaciones de salud de gravedad, pero cuando se trata de ellos, hasta una fiebrecita puede atormentarte y quitarte la tranquilidad. No tiene precio tener alguien a quién poder llamar sin mayores complicaciones a cualquier hora, cualquier día.

No puedo ser lo suficientemente enfática en expresarles lo importante que es tener un buen pediatra. No solo en el plano profesional, sino una persona con la que te identifiques, con la cual compartas ideas, alguien con quién te lleves bien. Pudiera sonar exagerado, es un médico, no es una pareja que buscas!! Quizá es exagerar, pero hace toda la diferencia. Tu vida como mamá será mucho más tranquila, y te evitarás malos ratos y mucho estrés si tienes un aliado así con el que puedas contar siempre. Que no te «pese» tener que llamar. Créanme, por más saludables que sean tus hijos, es alguien a quien hablarás y verás muchas veces al año.

De modo que recomiendo que cuando estés embarazada te tomes la tarea de averiguar entre tus amigos y relacionados el perfil de varios pediatras, y que los visites. Solo para conocerles, de inmediato sabrás cuando encontraste el tuyo. No tienes que tener un cuestionario, tu instinto de madre te dictará cual le irá bien a tu bebé. Y si no te sientes del todo cómoda con el que elegiste, y si las inconformidades son lo suficientemente importantes como para cambiar, puedes hacer lo mismo. Visita varios y ten otra opción… poco a poco puedes ir haciendo el cruce hacia el que te guste. Pero, repito, siempre que sea por una razón poderosa; pues a veces tiene más valor el que un médico conozca el historial de tu bebé desde que nace, a uno que no, aunque pueda parecer mejor.

 De manera puntual busqué las siguientes características para elegir nuestro pediatra:

  • experiencia profesional y credenciales;
  • disponibilidad, (sus propios pacientes en el consultorio te pueden decir si es una persona fácil de contactar, esto es vital, sobre todo para las primerizas);
  • ubicación, es importante que esté ubicado en un lugar no tan lejos de ti, por cualquier emergencia;
  • los detalles de forma de pago, seguros médicos que acepta etc.
  • muy importante, si tiene las vacunas disponibles o si debes tener otro lugar donde se las pongan a tu bebé. He aprendido con el tiempo que no todos los pediatras tienen las vacunas disponibles. (Si es tu caso, recomiendo que cada mes, antes del año, y luego que cumplen el año,  le preguntes y estés Tú pendiente de esto, de modo que no se le atrasen vacunas. Más tarde es peor, pues se las ponen juntas…)
  • alguien con quien hagas empatía. Lo tendrás que llamar mucho!

No perdamos la oportunidad de construir relaciones humanas valiosas, aun cuando cada día se va perdiendo esta posibilidad. ¿Hubiera creído mi abuela de 95 años, en sus años mozos, que una máquina te daría dinero en vez de ir al banco o peor aún que puedes enviarle dinero a otra persona de manera electrónica? Por eso no me sorprendo en pensar que mis nietos serán números e irán a un hospital, se entrarán en una máquina, le pondrán vacunas y le harán chequeos, sin intervención humana alguna. Vivirán más años, sin duda, y qué bueno, pero habrán perdido la oportunidad de tener el calor humano, el abrazo reconfortante de un médico que te quiere…

Me acabo de acordar de mi doctor… tuve pediatra hasta los otros días! Falleció de viejito y aún retirado, estaba a disposición de mi familia con el mismo cariño de siempre. Me encanta que María, su secretaria de toda la vida, llamara a mami para entregarle los records médicos míos y de mis hermanas.. igual los de mis primos… escritos con su puño y letra, en hojas ya amarillentas por el tiempo…

Espero puedan encontrar un pediatra como el nuestro, que aparte de ser un excelente médico, lo sentimos como un amigo. Justo hoy salíamos de su consultorio, (le tocaban vacunas a Fer), al despedirnos, Sebas (4 años y medio)  y él se dieron un abrazo como si fueran familia. De verdad se quieren, han construido una relación de confianza, afecto y hasta complicidad. Nunca olvidaré una cita, Sebas tendría como dos años, y le escribió al doctor su nombre en un recetario, y él desprendió la hoja y la guardó en el récord… está pendiente hasta del avance intelectual y emocional de mis hijos…

Haz esta tarea de buscar uno bueno y acorde a ti… ¡vale la pena!

(La fotografía de este artículo fue tomada de Google Images)

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